sábado, 28 de mayo de 2011

Al rescate de la platería mapuche

http://masdecoracion.latercera.com/
MásDeco.
n° 419
sábado 21 de mayo 2011

Resulta curioso que una de las diseñadoras más importantes en orfebrería mapuche no sea araucana sino que winka. Su nombre: Amalia Chaigneau, quien habló sobre su trabajo con MásDeco.

por: Francisca Jiménez /

Fotos: Orlando Pallero

La platería mapuche está prácticamente en extinción. Este arte, que vivió su auge en el siglo XIX, está desapareciendo de a poco. Escaso es el número de artesanos que ha sabido reproducir de manera fidedigna y con materiales de buena calidad las piezas de platería que hicieron famosos a los artistas pertenecientes a esta etnia. Hoy son pocas las personas que cultivan esta artesanía. La historia cuenta que fue justamente durante los siglos XVIII y XIX, periodo en que circularon monedas de plata en territorio mapuche fruto del intercambio comercial con la pampa argentina y también con los españoles, cuando se origina esta forma de expresión. Se cree que de ahí viene el desarrollo de los plateros mapuches, quienes trabajaron cada vez más los diseños hasta convertir las piezas en obras únicas e irrepetibles. Por su parte, los caciques pusieron a su servicio a plateros que tuvieron como misión crear joyas para mujeres, ornamentos ceremoniales, aperos para los caballos y utensilios domésticos.

Es importante decir que los mapuches no eran un pueblo que trabajara los metales. Es más, ellos conocieron este material recién con la llegada de los españoles. Según Amalia, no supieron de la orfebrería sino hasta el siglo XVIII, época en que comenzaron a trabajar las monedas de plata que recibían por la venta de sus productos en la frontera. Eran de ley baja -600 a 700- y se martillaban hasta quedar transformadas en láminas.

En ese sentido, el trabajo de Amalia Chaigneau es doblemente importante. Primero, porque sus reproducciones son fidedignas y mantienen una herencia viva. Segundo, porque su trabajo la ha llevado a investigar los orígenes y la evolución de esta artesanía. Tanto así, que incluso se atreve a afirmar que este arte tiene una fuerte influencia árabe o mora, ya que utiliza elementos sacados de los aperos españoles usados para los caballos y que tienen precisamente esas raíces

Origen de una pasión

Amalia Chaigneau estudió orfebrería en la Escuela de Artes Aplicadas. En esa época se dedicaba a hacer joyas repujadas y esmaltadas bajo la tutela del profesor Juan Egenau. Aunque su profesión era la de asistente social de la Universidad de Chile, su pasión fue siempre la orfebrería. Pero no fue en Chile, sino que en México donde conoció la joyería de los pueblos originarios de América. Esto sucedió durante su exilio en el país azteca, donde recomenzó su vida como recién jubilada. Fue ahí donde aprendió diferentes técnicas para trabajar este metal en un país de tradición platera.



¿Cómo fue su introducción en la joyería mapuche? Cuando retorné a Chile, en 1983, comencé a investigar la platería mapuche. Pude conocer las colecciones más importantes que existen en el país, como la de Raúl Morris, la del Museo de Arte Precolombino y la de Mayo Calvo. Sin embargo, me percaté de que los mejores registros no están en Chile, sino que en el extranjero. Por ejemplo, el museo etnográfico de Berlín tiene una colección de platería mapuche y un catálogo que ya se lo querría un museo chileno.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo? Me interesa preservar el diseño y hacer piezas lo más fieles posible a las originales. Algo que incluye no solo las formas sino también la calidad del metal. Eso para mí es crucial. Además, como las piezas para las mujeres mapuches son relativamente rústicas, éstas son más que un adorno porque siempre suelen protegerlas de algo, de malos espíritus.

¿Quiénes compran estas joyas? Muchas extranjeras son clientas mías. Pero también son varias las mujeres mapuches quienes me encargan piezas para lucir en sus fiestas tradicionales y en el día a día. Por ejemplo, jovencitas que quieren tener su propio ajuar. Las joyas que reproduzco son, principalmente, el prendedor de tres cadenas, los chawai o aros y alfileres o tupus. Diseños que por su simpleza son muy contemporáneos.

Sus reproducciones se pueden comprar en Fundación Artesanías de Chile, artesaniasdechile.cl

---

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada